21 mayo 2013
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5/21/2013 04:34:00 p. m.
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23 febrero 2013
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2/23/2013 11:24:00 a. m.
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07 diciembre 2011
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12/07/2011 07:35:00 p. m.
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02 mayo 2011
Hay en la historia de todos los proyectos humanos episodios de lenta transición, de receso o de pausa para reflexionar el porqué y el cómo se están tratando de alcanzar las metas propuestas en el origen. En Meretrices nos estamos adaptando a tiempos bizarros y violentos, en los que suceden cosas extrañas. Hay hombres matando a hombres en las calles, adolescentes con armas tirando a matar a adolescentes de barrios contrarios, mujeres participando en secuestros donde las victimas sufren todo tipo de vejaciones, políticos mintiendo más de la cuenta, glaciares deshidratándose y pájaros muertos en algunas plazas públicas del mundo. El panorama es gris y desalentador. Hace poco un buen amigo me contó que están por desaparecer las materias de humanidades del nivel medio de educación: literatura, por ejemplo, en algunos planteles ya no se imparte.
Nosotros seguimos creyendo que la conciencia y la creación humanas son indispensables para el tiempo que se acerca. Tenemos fe, y es una fe polémica, como debe ser toda fe que se digne de serlo, de que debemos cambiar nuestra noción del enemigo. Dejar de atacarnos unos a otros y usar esa energía para unirnos e intentar construir un país donde quepamos todos, donde nadie tenga que ser sacrificado como en tiempos remotos, donde la injusticia no sea y las condiciones para vivir nos procuren la dignidad y la quietud que el humano necesita para resolver problemas de orden superior. En realidad, a pesar de lo utópico que esto suena no es imposible, podríamos hacerlo si nos pusiéramos todos de acuerdo, somos más, muchos más y el resulto es cada vez más inevitable.
Seguiremos colgados del arte y de la cultura en la lección cotidiana. Son nuestras herramientas y nuestras armas de pacificación. Lo hemos dicho y lo sostendremos. A ti te agradecemos apoyarnos y creer en este que se convierte ya en animal mitológico y producto de la fantasía o del olvido.
En esta edición de la revista nos honramos al contar con una de las leyendas populares del rock en español: Agustín Villa “El Cala”, vocalista de la conocida banda Rostros Ocultos que cumple poco más de 25 años de carrera artística. Nos compartió opiniones que consideramos valiosas. También nos acompañan, como siempre, los mejores colaboradores: con trayectoria o sin ella, regionales o internacionales, artistas u observadores, la voz, la voz del arte en el ejercicio de la verdad es lo que hace latir nuestro corazón de papel.
Aquí estamos para ti, lector, y aunque tardó un poco en aparecer esta edición tenemos la certeza de que únicamente fue por esa pausa necesaria que nos deja hoy frente a ti con la misma fuerza con la que iniciamos. Nos seguimos leyendo.
El Editor.
Mario Z Puglisi
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5/02/2011 04:08:00 p. m.
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09 noviembre 2010
Le preguntaron una vez a Artaud que qué pensaba de los alienados. Él respondió: Son hombres que prefieren volverse locos –en el sentido social de la palabra– antes que traicionar una idea superior del honor humano. Por esa razón la sociedad amordaza en los asilos a todos aquellos de los que quiere protegerse, por haber rehusado convertirse en cómplices de ciertas inmensas porquerías. Pues un alienado es en realidad un hombre al que la sociedad se niega a escuchar y al que quiere impedir que exprese ciertas determinadas verdades insoportables.
Hay muchas y muy diversas maneras de enfrentar esos signos con los que algunos nacen y que evidentemente los hacen parecer distintos a lo que damos por conocer como la normalidad; casi como si no encajaran, como si estuvieran hechos de un material extraño. Esa condición tan indescifrable, esa naturaleza tan ajena, esas como conductas que no caben en los pequeños huecos que el rompecabezas de la sociedad deja para que vayamos llenando, terminan tarde o temprano, por representar una especie de viacrucis que se deberá andar de por vida y que se tiene que, ineluctablemente, encarar con todas las armas posibles. Algunos enfrentan este grado de ansiedad mirando el futbol por la televisión, gritándole a los jugadores, al árbitro, aplaudiendo faltas y aciertos. Otros consumen sustancias para distraer un poco la atención de esta dificultad al adaptarse, otros más trabajan mucho, ganan mucho y gastan todo y todo eso que compran les sirve para calmar un poco la solitaria insolación del vacío; algunos más mienten y se esconde, prevarican, hacen de su vida un juego sucio traicionando la confianza de la gente. Pero también hay quienes, ante la imposibilidad de eso que ya saben es imposible, se dedican a la creación del arte, ergo, este tipo de arte es una muestra de ese mundo a muchos inaccesible y que también conforma el complejo de la realidad en la que vivimos, y que por lo tanto, se convierte en un ejercicio poco más que indispensable.
Nada de lo que esté realmente torcido se puede ya enderezar. Desde esta premisa, el arte (por supuesto, no todo) que denuncia, que revela lo más oscuro del ser humano, que pretende lograr dentro del alma grandes hazañas, que a la luz del día parece torcido porque se preocupa un poco más allá de sólo complacer lo que el hombre espera le sea complacido; el arte alienado, pues. Ese arte jamás desaparecerá porque es lenguaje para la completa comunicación de esta especie de personas que, como decía, sienten no encajar por entero en el sistema establecido y que aún con esto son parte fundamental del buen funcionamiento de esto que es nuestra basta diversidad, pecera del ser humano. Sería como pretender quitarles el lenguaje gesticular a los sordomudos y dejarlos solos y desamparados en un mundo de sonidos.
He aquí el número de verano de Meretrices. Bienvenido, amigo.
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11/09/2010 01:58:00 p. m.
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24 marzo 2010
Aquí montamos las verdades que se rebelan nuestras. Nos movemos en rutas que a muchos les cuesta siquiera mirar. Andamos este viaje solos, solos entre todos. Leemos lo que se escribe, escuchamos lo que se toca, miramos con detenimiento lo que se pinta, atendemos todo lo que se expresa y que esté hecho con el alma. Crecemos cada día, con cada paso; la vida no nos rebasa, nos rodea, nos sigue, permite que la atravesemos. Aquí, sabemos muchas cosas porque nos han sucedido. Jamás olvidamos la esencia de nadie. Amamos porque amando se nace a conciencia, recordamos porque recordando mantenemos vivos a todos, perdonamos porque a veces también cometemos agravio. No nos urge llegar porque la inercia de nuestros actos nos va guiando. Asistimos a los sitios a los que nos toca asistir, solamente. Nos entregamos desde hace años sin reparo, sin esperanza de recompensa, sin banalidades. Nos arrepentimos escazas veces porque reconocemos que el invierno es frío y nosotros no tratamos de cambiarlo, intentamos mantenernos tibios y respirar con calma y tranquilidad. Acá la noche es larga, llena de risas, de abrazos y de luces. Acá la laguna está para que la miremos de frente, para que nos ayude a sobrellevar los duelos, para que nos dé consejo todo el tiempo. Acá no tenemos pretensiones absurdas ni delirios de grandeza, nos reconocemos en un océano inmenso de escarabajos en carrera, un mar de libros abiertos, un universo de rutinas y orgasmos, en los que sólo somos pilares de alquitrán. La vida no depende de nosotros, vamos aportando para que las cosas sigan así. Aquí nos duele la ausencia de los que faltan, pero de alguna manera los seguimos amando… con todo el corazón. Acá sólo queremos que nos dejen trabajar, que nos permitan cumplir con el compromiso que tenemos con nosotros mismos.
Hay quienes están aquí para amasar fortunas, nosotros no, nosotros queremos amasar experiencias y eso nos hace felices. Les guste o no a muchos… eso nos hace muy felices.
Bienvenidos a otro ciclo más de Meretrices.
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3/24/2010 05:28:00 p. m.
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02 enero 2010
Pues llegamos al último número del año 2009. Ahora, podríamos utilizar este espacio para hacer un recuento de lo sucedido en estos doce meses que como agua se nos fueron de las manos. El resultado sería, como cada vez que intentamos ser sinceros, descubrir que a pesar de las cosas trágicas, no todo ha sido tan malo ni tan negativo como para empobrecer nuestra capacidad de experimentar plenamente.
Y podríamos hacer eso, pero en Meretrices no estamos acostumbrados a los recuentos porque nosotros no creemos en los ciclos anuales, tenemos fe al trabajo, y fe a que algún día, producto de ese trabajo, las artes tengan el lugar que se merecen.
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1/02/2010 04:22:00 p. m.
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21 octubre 2009
Ya lo veíamos venir. La cosa ya se puso dura, no es para asustarse pero sí, como decía mi abuela, para tomar medidas drásticas y necesarias. Meretrices se encuentra en una etapa de remodelación, el primer anuncio, y quizá el más importante, es que comenzará a circular cada dos meses; es decir, será una revista bimestral. Los artículos, la sección de narrativa y poesía seguirán manteniendo la misma calidad de siempre pero cambiará el diseño, aumentará la distribución y extensión regional y mejorará su calidad y su formalidad en las entregas. Tendremos, pues, más tiempo para hacer las cosas mejor.
Aprovecho entonces para pedirte tu comprensión y renovarte el compromiso. Tres años mantuvimos una correspondencia contigo, lector. Un trabajo arduo pero hecho con mucho corazón, una idea inicial de la que no nos despegamos en los tres años de andar, muchos colaboradores, cientos de textos en sus hojas, mucha confianza y amistad y todo, hasta hoy, ha sido gracias a ti.
Este es el momento de cambiar y lo haremos con responsabilidad y el sentido profesional que nos caracteriza. Ya lo había anticipado, México sufre uno de sus momentos más precarios. Hemos degenerado, con la anuencia tácita del pueblo, nuestra clase política en una manada de corruptos a los que no les importa nuestro estado actual. Y he aquí el inicio de las consecuencias. Incluso contemplamos la posibilidad de terminar el ciclo de Meretrices, darle un fin que afortunadamente no es necesario. En estos tiempos, en lugar de sentarnos a criticar la barda del vecino, el sueldo del chofer del presidente, el sobrepeso del secretario, lo caras que están las tortillas; sacamos lo mejor de nosotros y trabajamos con más fervor y empeño. La depresión sólo nos llegará cuando tengamos la certeza de no haber hecho la parte que nos toca. Porque si la revista se acaba, y el proyecto concluye, ten por seguro, apreciado lector, que nuestro amor por la cultura y por las artes jamás terminará.
Mario Z Puglisi
Director General
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10/21/2009 01:53:00 p. m.
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19 agosto 2009
Me da la impresión de que intentamos siempre emplear el mínimo de conciencia en cada gesto, en cada acción. Como si el hombre quisiera alejarse conscientemente (valga) de su condición de ser pensante, que quisiera dar el salto del hommo sapiens sapiens al hommo monottonus consuetudinaris. Son cada vez más escasos los momentos que nos llevan a la reflexión, y generalmente, cuando suceden, hacemos de todo menos eso, reflexionar lo que nos sucede y cómo es que hemos llegado hasta allí. Estamos, pues, inmersos en una carrera que nos aleja de nosotros mismos, en un círculo que nos achata los filos y nos hace repetirnos sin preguntar si estamos obrando bien, en un ir a trabajar y regresar a casa a rematar las presiones del día en la cerveza de litro o en los gritos a los hijos o en el fijo mirar de una televisión que está hecha para aletargarnos. No estamos muy equivocados, hemos hecho todo lo posible por volvernos monótonos que aquel que tenga la osadía de comportarse un poco distinto, dicen los gringos, de pensar fuera de la caja, es tomado como un completo idiota, como un desquiciado esquizofrénico que terminará por pudrir el resto del cesto de la fruta que ha tomado la decisión de volverse en grises zombis. Hay incluso quienes piensan que existen seres que toman las decisiones por nosotros, humanos con un desarrollo avanzado que son líderes y han tomado las riendas de hacia dónde se dirige la humanidad como una parvada de aves que va indefectiblemente hacia donde la lleva el alfa (me pregunto hasta qué punto esto no forma parte del escaparate de fuga que intentamos alivie nuestras presiones).
A pesar de mi mente ficciosa, de mi imaginación hiperactiva, me cuesta trabajo creer en el maquiavélico plan que los iluminati tienen para el nuevo orden mundial, y que cada tormenta es una conspiración y que Carlos Slim y Vergara se juntan por las madrugadas con el resto de los líderes mexicanos a celebrar el sacrificio de un borrego y brindar por la nueva tarifa de la larga distancia. Creo, en el mejor de mis relativos aciertos, que hemos llegado hasta aquí como producto de un accidente que nosotros mismos hemos provocado, y que, apenas dándonos cuenta de lo cometido empezamos a intentar resarcir el daño. Es decir, que nuestra colectividad ha cometido errores que nos tienen sumidos en este círculo de callar y obedecer las modas impuestas por los medios de comunicación masivos. Pero sólo por haber hecho cosas que en su momento no pudimos medir sus consecuencias.
En lo que sí estoy de acuerdo con muchos es en que esta sombra oscura del eterno repetir de nuestras acciones, es contrarrestada, generalmente por breves pero valiosos momentos, por el arte. El arte ha sido lo que a muchos nos ha mantenido a flote, nos ha exigido siempre reflexionar, nunca callar e intentar con todas nuestras fuerzas romper cada monotonía que intenta envolvernos. La vista de un gran cuadro, la lectura de una buena novela, una excelente interpretación de jazz, una gran voz o una fotografía que nos conmueva, nos puede rescatar por un rato de nuestros ciclos inconscientes. Sigamos pues promoviendo el arte y alimentándonos de él. Gracias por acompañarnos.
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8/19/2009 03:16:00 p. m.
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19 julio 2009
Tras esperar cinco horas y media en una sala de consulta de nuestro viejo Hospital Civil, me doy cuenta de algo, o más bien reafirmo lo que siempre ha sido una fuerte sospecha: tenemos una poderosa tendencia a volverlo todo un caos. Los pacientes, todos, padecíamos del síndrome de la ausencia total de paciencia. Impacientes, deberíamos llamarnos en vez. La señora que estaba sentada justo frente a mí, cinco de las horas aquellas se la pasó renegando. “Ay no, cómo es posible tanto tiempo, doctor ¿ya me va atender?, son unos irresponsables, ira nomás tan poquitos doctores para tanta gente, cómo no quieren que uno se desespere, tengo aquí desde las ocho de la mañana y no he comido ni un lonchecito, me voy a desmayar; y si me voy a desayunar capaz que es cuando me llaman, no, yo aquí me quedo” decía la impaciente mientras no dejaba de negar con la cabeza y poner cara como de cachorro regañado porque sacó la tierra de la maceta. El ambiente allí era tenso y a veces insoportable, pero no era por los enfermos o convalecientes sino porque todos, y digo todos sin temor a exagerar, no dejaron de quejarse del personal un solo minuto. Entre los quejidos de los enfermos de gravedad que se escuchaban desde adentro de los consultorios, los llantos de los niños, el panorama de seres humanos en su mínima expresión, pacientes delgadísimos en sillas de ruedas, señoras inconscientes en camillas sucias, y todo tipo de aproximaciones dantescas, a veces me daban más pena los que estábamos sanos, con nuestra actitud, con nuestra inhumana impaciencia.
Lo cierto es que los médicos eran pocos, pero yo en ningún momento los vi sentados devorando con parsimonia una paleta de leche, estaban vueltos locos tratando de controlar aquella avalancha de seres quejumbrosos y apresurados por regresar a sus monotonías, los vi dando su mayor esfuerzo. Entiendo que hay personas que tienen prisa por atender asuntos con mayor importancia (aunque sinceramente no veo nada más importante que la salud menguada) sin embargo no había allí motivos suficientes por los que quejarse y criticar. Es más, había quienes sólo hacían comentarios negativos por el único placer de hacerlos, sin motivos sólidos, por el ambiente que se respira. Algunos recién llegaban y ya estaban con semblante de clientes de caja popular en banca rota. Sería necesario, en casos como este, ponerse unos minutos en el lugar del doctor y ser un poco pacientes, estoy creyendo que para ellos no es cama de rosas tampoco. Está bien, perdí casi seis horas de mi importante tiempo, pero sin la oportuna intervención del médico podría fácilmente perder meses enteros de mi vida. Ahora sé bien lo que prefiero.
La virtud de la paciencia tiene que practicarse la mayoría de las veces en contra de nosotros mismos. Es necesario ser un poco tolerantes y contribuir para que esto no continúe siendo un caos autoinfligido. Insignificante reflexión.
Nos seguimos leyendo paciente lector. Gracias por acompañarnos este mes.
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7/19/2009 08:20:00 a. m.
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18 mayo 2009
Editorial
No sé si sea una realidad pues más bien creo que hay varias, pero sí es una teoría muy seria y respetada: El hombre está aquí por un accidente fortuito de la evolución, punto. Parientes cercanos de los simios, evolucionamos de este modo por una serie de eventos en los que nosotros mismos no tuvimos la menor injerencia. Así, sin magia ni gloria. Entonces venimos cumpliendo ciclos de una vida y ya, simple: comienza, ocurre, se acaba. Y pareciera que la mayor meta de la vida es encontrarle un sentido a la misma más allá de lo que en el fondo sospechamos que es. Pero así, como parte fundamental de la obra, está nuestra bizarra capacidad de razonar (aunque para algunos ésta es sólo parte de la utilería) y de aplicarla todo el tiempo para que nuestra plana y lineal existencia pase a ser un complejo entramado multidimensional de detalles místicos y secretos todo el tiempo por develar.
La bronca es que a veces, como todo fenómeno humano, llegamos con la razón a los mismísimos límites de lo irracional. Exageramos en las teorías que nosotros mismos nos auto postulamos para hacer de las cosas como son todo menos eso, lo que precisamente son.
Con la reciente pandemia de gripe de puerco (virus de la influenza tipo A, H1N1) llegaron a mis oídos y a la bandeja de entrada de mi correo cientos de ejemplos de eso que algunos suelen llamar historias conspirofílicas. Ya no era una nueva mutación del virus producto de un descuido de laboratorio cuando estaban aislándolo para ser estudiado, era un plan fabricado por el gobierno americano en principio de los noventas para descubrir su reacción en la gente; un ataque de bioterrorismo orquestado por los iluminati para disminuir la población mundial y conservar el poder; un virus creado por las grandes farmacéuticas para ganar millones en la industria de la creación y venta de vacunas; una estrategia de Calderón para distraernos da la nueva anexión del ejército mexicano al pentágono y la legalización de las drogas que está en proceso; una Shock Doctrine impuesta por el bloque del nuevo orden mundial para que cuando nos rescaten sumen puntos de popularidad; un virus traído por los extraterrestres a Nuevo México y guardado por décadas hasta que fue liberado por una agencia de contraespionaje rusa; una señal del apocalipsis profetizado por los mayas para el 2012; una medida de la Organización Mundial de la Salud para combatir la vigente crisis económica a través de un apoyo global a la salud pública; un castigo del dios de los judíos por nuestro comportamiento impío; una mentira de los medios para provocar el pánico en el pueblo y que éste obedezca con mayor sumisión; una campaña de desprestigio por parte del equipo de López Obrador en miras de las próximas elecciones; y para muchos más, como yo, sólo una mala noticia.
Esto es evidencia pues, no sólo de la inmensa diversidad de opiniones que un mismo tema causa en la población, sino de la continua necesidad humana de ver las cosas con un mil trasfondos de conspiración, misticismo, paranormalidad, extraplanetismo, simbolismo, divinidad, indianajonsismo, y muchas otras más. O quizá simplemente es que no podemos acostumbrarnos a ver las cosas como realmente son. Bienvenidos al número de Mayo del 2009 en Meretrices. Diviértete. Haz tus propias conclusiones.
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5/18/2009 08:23:00 p. m.
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21 abril 2009
Cuando era niño nunca supe de qué sitio me salían tantos sueños. Soñaba todo el tiempo, de noche y de día. Desde luego deseaba que todo fuera diferente, que todo lo que yo alcanzaba a creer como malo desaparecía y la vida se iba convirtiendo en una sucesión de pequeños momentos de placer que se seguían unos tras de otros. Llegué incluso a creer que lo que se aproximaba estaba sujeto a un equilibrio y una justicia de orden superior. Me ha costado tanto aprender con claridad hacia dónde se inclina la balanza. Y aún hoy, en momentos de debilidad, cometo el peor de los errores que es pensar que la felicidad se construye con dinero, logros profesionales, salud y una pareja a quien querer y que me quiera. Qué errado y vulnerable es este juicio. La verdad es que en siete milenios nadie ha sido capaz de dictar la receta para la felicidad, o por lo menos una que sirva en todas las circunstancias y para toda clase de personas. Ahora sé que si la vida está llena de algo es precisamente de oportunidades pero que esto se descompensa con el hecho de que también es extremadamente injusta. Creo que el ingrediente para la felicidad, transitoria y pasajera, radica en algo que aún no hemos podido descifrar; una rara mezcla de circunstancias mediocres con la aberrante capacidad de ver las cosas como si fueran gozosas; una apropiada cantidad de anacrónicas frases célebres de oradores de pacotilla con su respectiva inclinación humana para crear ídolos y morir en el intento de imitarlos; una noticia fortuita en un día en que bastó que no faltara el agua en la regadera para tomarla con un júbilo irracional; un extraño, extrañísimo equilibrio de claros y grises cristales con los que vamos viendo, a capricho, la vida misma. A incomprendidos y mezquinos no nos gana nadie. Estamos aquí para hacer, con nuestros actos egoístas, infelices a todos los que nos rodean, incluidos, desde luego, a nosotros mismos. La cosa es que no nos damos cuenta porque la sensación de felicidad es tan grande y poderosa que las pocas veces que se nos presenta bastan para opacar todos los otros momentos amargos en los que pasamos por la existencia como si no existiéramos, en verdad.
Los sueños de mi infancia, todos, absolutamente todos me han abandonado. A veces me complace creer que algunos se han cumplido, pero me engaño, severamente. Nada de aquel niño queda hoy en mí. Otros sueños llegaron por asalto y me moldearon a su forma, como a todos nosotros, y tuve que someterme a ellos y al hecho de que todo cuanto he logrado en mi vida no me satisface más que en breves momentos, aún hay un vacío en mí que no sé cómo llenar; y comienzo a pensar que jamás lo sabré.
Tengo que reconocer las cosas como yo creo que son, es mi obligación como poeta y mi compromiso para con mi sensibilidad. No niego que la vida sea hermosa, que el cielo se extiende hasta dentro de nosotros mismos, que amar nos hace sentir casi divinos, que aconsejar, heredar, compartir, dar, recibir y resistir son cosas que nos hacen sentir muy bien… pero son tan fugaces y escazas que…
Sé que hay cientos más que creen que las cosas son distintas, que sí es miel sobre hojuelas y que el amor lo cura y lo resuelve todo. Esa diversidad asimilada me advierte que envejezco. Sin embargo, mi labor es callar muy pocas veces y escribir el resto de ellas…
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4/21/2009 11:24:00 a. m.
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17 marzo 2009
Ya lo reza el sabio dicho: “torcido que nace el árbol, es por sus ramas que no endereza”.
Ah cómo nos gusta torcerlo todo. Cometer errores no sólo es humano, es animal. Lo humano es el absurdo de utilizar los errores intencionados para ocultar la deliberada torpeza cuando se trata de cumplir la palabra empeñada. Por eso tengo mucho cuidado cuando empeño la mía, las promesas imposibles son terreno peligroso pero créanme que es uno a los que se acude con mayor frecuencia. Es un escenario común en nuestra política: promesas exageradas para ganar votos y enseguidita ridículas medidas para cubrir la incapacidad a la hora de cumplirlas. Es el siglo XXI, y aún pretenden jugarnos el dedo en la boca, insólito. Cuando pienso en esas figuras plenipotenciarias que hacen campañas ridículas con discursos aberrantes y propuestas, para nuestra inteligencia, indecorosas, salta inmediatamente a mi rescate el rostro de Hegel diciéndome que el mal reside en la mirada que percibe el mal.
Nuestra percepción, como creadores literarios es un tanto excéntrica para la realidad actual, aunque para nada errada. Lo primero que pensamos lastimeramente es en cómo nos pretende gobernar un cabrón que carece del mínimo de cultura general y que el último libro que sus ojos vieron fue el de contabilidad cuando lo estaban auditando por ratero. Y entonces, como permitimos que asciendan por pura hambre de poder, sin dejar en claro su capacidad, sensibilidad y ante todo humanismo. No se trata de ser representados por auténticos eruditos como en tiempos helenos, pero es difícil creer qué tanto nos hemos pervertido al grado de votar por una serie de animales que serían tan interesantes para el Discovery Chanel. En serio, inconcebible. A mí alguna vez, hace ya un tiempo, un político de mi propio municipio me dijo con toda falta de escrúpulos y respeto ajeno: “yo no los entiendo a ustedes los artistas, no sé para qué existen”. Observa: “NO SÉ PARA QUÉ EXISTEN”. Avanzadito el siglo 21. En ese momento callé y supuse que de estar un burro en el otro lado del escritorio no me hubiera dicho lo mismo. Como tres horas duró mi asombro pero después de una birria en los portales y cinco coronas bien heladas me olvidé del bizarro episodio.
Apreciado lector: se acerca la gran farsa de las campañas electorales y la pantomima de la democracia mexicana; y es mi responsabilidad y la de Meretrices suplicarte que te informes muy bien antes de tomar una decisión sobre tu voto, que analices fríamente al candidato, que lo evalúes, que entres de golpe en el nuevo milenio en el que las revoluciones serán de conciencia social. No tengo que decirte lo que sucederá pues es exactamente lo mismo que ha sucedido desde hace décadas, pero sí advertirte que está en nuestras manos no permitir que siga pasando.
En nosotros está agradecerte por la permanencia. Este mes disfrutarás de los Charales-K y de todo nuestro contenido cultural.
Nos seguiremos leyendo.
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3/17/2009 05:11:00 p. m.
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17 febrero 2009
Editorial
A lo largo del tiempo la música ha estado ligada al ser humano de una forma que ninguna otra forma de la expresión ha podido igualar. Dicen que la música es el vehículo por el que el arte a logrado popularidad, es decir, se ha hecho, de alguna manera, popular. La música no sólo acompaña al individuo, sirviéndole de consejero, cómplice y maestro (un amigo siempre estaba hablando, con cierta malicia en su semblante, de “el soundtrack de su vida”), también ha servido, en muchos casos, como marco circunstancial de todo un pueblo. La cinta magnetofónica no sólo llegó a grabar sonidos, sino también pedacitos de la historia de todo un grupo social. Por ejemplo, pienso en el blues, el country, el ranchero, la bachata (o aunque me pese, la misma música banda, la antigua y la actual), por mencionar tan sólo unos poquísimos géneros que están cargados de todo el estilo, la forma física y el contenido de aquellos que los gestaron y los siguen cultivando. Se necesita un aspecto para ser inmediatamente ligado a un tipo de música en particular y con ello ser etiquetados usando una vulgar escala social, eso lo vivimos muchos casi cada día. Si vemos a un metalero en la calle, con audífonos, los tres dedos de frente nos dirán, casi en una fracción de segundo, que está escuchando metal de Eslovaquia o de un país de aquellos envueltos en niebla. Si vemos a un adepto a asistir a los toros subir al camión no hace falta que nos diga nada, para ello ya nos hablan sus bototas piteadas, el cinto de animal rastrero y el sombrero sepia y quizá aterciopelado. Aún más, podemos identificar a un director de orquesta en la calle sólo por su forma de conducirse y sus atuendos. Ese ha sido el legado de nuestra historia colectiva: la capacidad de encasillar absurda pero efectivamente (en verdad vemos muy pocos músicos de reggae con traje formal y a muy pocos músicos de cámara interpretando con chamarras de cuero o flecos en la mitad de la cara, así de impresionantes son nuestras etiquetas).
Hay música que en algún momento, a todos nos ha dolido, música cuyo recuerdo nos hace sonreír casi desapercibidamente. Música que nos calma, que nos excita, que nos sorprende, que nos llena de nostalgia o juventud. Y no sólo la que hubo con nosotros, sino toda aquella que nos está esperando para que nuestra madurez o nuestro estado mental nos hagan acercarnos a ella para no separarnos jamás. Aunque no pretendo hacer un repaso histórico por la música, si quería recalcar lo que yo he visto y sentido en, de y con ella. Y el por qué de una editorial así… No lo sé… No es el hecho de que la música representa un símbolo por el que ha valido la pena pelear en muchas veces, ni por los lazos que en su evolución ha hecho con la poesía, ni porque está cargada de un contenido social y de un metalenguaje que va más allá de lo que se escucha simplemente. No. Es más bien que había que hacer una editorial que se sostuviera dentro del tema de las artes y pues se me acaba de ocurrir… Y pues hay que respetar a la musa. Mil gracias por seguir leyéndonos… Nos leemos el mes que entra
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Meretrices
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2/17/2009 11:37:00 a. m.
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26 enero 2009
“El físico está hecho de átomos, luego el físico es quien se encarga de estudiar a los átomos, entonces el físico es la forma en que los átomos se estudian a sí mismos”. Este silogismo sirve muy bien para confirmar la calidad circular de todo cuanto hay en el universo. Desde luego que hay muchas otras cosas que lo demuestran. El hombre mismo está formado por ciclos claros y definidos. Todo en él es comenzar, terminar y luego volver a empezar de manera infinita. El problema radica en cada cambio importante, cuando se está parado ante el umbral de un ciclo y se tiene que decidir entre tomar un camino o el otro. De esas pequeñas decisiones, del cómo las enfrenta el hombre, es que depende el desarrollo completo de su vida.
Bienvenido a un año más de la era cristiana. Este enero comenzamos un ciclo nuevo de doce largos (y a la vez breves) meses. Meses en los que muchas cosas puedan pasar en el ámbito de la cultura; desde luego cosas buenas y malas, expectativas y realidades concretas. Se dice que desde los últimos años, gracias a los cambios que hemos sufrido como colectividad humana, todo puede llegar a pasar.
En Meretrices hemos andado la frágil línea de los dos años de arduo trabajo y lo hemos hecho con sumas antes que con restas. Este mes tenemos la dicha de compartirte que, así como llegamos a entrar de lleno en esa fértil tierra ocotlense, hoy hemos subido hasta la montaña donde mora el tigre en Jalisco: hemos llegado de forma oficial al municipio de Mazamitla. Este es otro gran esfuerzo de la gente que está comprometida con el quehacer cultural y de todo el equipo del proyecto de Meretrices. Por eso creo que empezamos este año como el pasado, dando un pequeño paso con el pie derecho (y no es que el izquierdo tenga nada de malo, es sólo que la superstición así dicta el orden del camino). Entonces estaremos cerca de Mazamitla y ellos lo estarán de nosotros.
Este año queremos seguir con el compromiso que tenemos directamente contigo y con nadie más. Trataremos de vencer todas las contradicciones aunque sea yendo en contra de nuestra propia capacidad para comprometernos. Digo, al fin y al cabo todo proyecto nace y se va adecuando a las necesidades que en el camino mismo van surgiendo. No hay falta en desandar algo del trayecto para recoger lo que por algún azar se nos haya olvidado levantar. La estrategia será sobrevivir, dándolo todo y enfrentándose a todo con la carga necesaria de dignidad y, por qué no, de chulería.
Y en verdad que te deseamos también lo mejor para este año, para todos tus planes, para todas tus suertes; sabemos, en lo verdaderamente profundo, que sabrás darle la cara a lo que te espera este 2009 (es algo que compartimos los que andamos haciendo y registrando a la cultura).
Esperamos saber más de ti este año, cualquier comentario que tengas, por favor háznoslo saber en la dirección de correo que aparece en esta misma página, para estar cerca de ti, que es ese el fin último de Meretrices. Nos leeremos.
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Meretrices
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1/26/2009 03:48:00 p. m.
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28 diciembre 2008
Llegamos al umbral del año 2009 y lo hacemos con la gravita en el huarache de una crisis económica que para muchos no tiene precedentes. Crisis, en la historia humana, ha sido siempre sinónimo de incertidumbre, de desazón, y sobre todo de impotencia. Crisis que afecta a todos los niveles pero que compromete principalmente a los más débiles, como en nuestro caso dedicado, que es el sector de la cultura, la hija no deseada del presupuesto público.
Sin embargo, se siente menos perder cuando no se ha tenido nada, cuando lo poco o mucho que se guarda en las arcas es producto de un trabajo tan arduo como el de cosechar claveles en medio del desierto. Es decir, es probable que en futuros meses se tenga que trabajar aún más y en jornadas más forzadas, pero cuando se es pintor, escultor, escritor o artista en nuestro México hay que trabajar todas y cada una de las horas del mes, dejando los domingos y las semanas santas disfrazadas de cualquier otro día común; así que tener presente que se intentará más fuerte no hace sino reforzar la convicción de que se ha escogido un oficio que requiere mucho esfuerzo.
En situaciones como esta, es de mucha ayuda la mentalidad, el estar informados y principalmente tomar las cosas en su justa dimensión y con calma de ostra adormilada. Lo digo porque a la semana de la crisis ya estaban los mejores y más cotizados actores de Tehipnotiza diciendo que a los mexicanos la crisis nos haría lo que el viento a Juárez, que unidos todos y tan trabajadores como siempre saldríamos de esta como lo hicimos del terremoto y de la caída del peso ante el dólar. Por supuesto que ellos lo dicen porque su quincena depende de que sigamos reconfortándonos en el mundo irreal y azucarado de las telenovelas.
Pero nos llegó, y nos llegó bien. Sin embargo México no es tonto (aunque a veces la vida ordinaria nos haga creer lo contrario). Y estoy seguro que sabremos medir las cosas con la vara justa y levantar la frente ante los malos ratos que seguro a todos se nos avecinan.
A alguien escuché decir que las más auténticas manifestaciones del arte en la historia han nacido de tiempos violentos e inciertos como estos. Es el tipo de belleza que nace tras los escenarios trágicos y oscuros. Por eso creo que aunque la cantidad de cultura pueda bajar en los próximos momentos (y eso está por verse) la calidad no hará sino crecer hacia lo insospechado. Ante la venidera mengua de mercado cultural tendremos que competir con nosotros mismos y buscar la excelencia.
Meretrices, como un producto totalmente cultural, también ve su existencia amenazada. A título personal, no sé cuál será el futuro de esta revista, pero como dije más arriba, venga lo que venga lo tomaremos con serenidad y mucha humanidad. Seguiremos siempre que nos siguas leyendo y vayas tras de nuestros pasos, en cuyo caso te agradezco por tu interés. Bienvenidos a Meretrices, en nombre de todos y todas, que tengas un año 2009 sin par.
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Meretrices
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12/28/2008 11:26:00 a. m.
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23 noviembre 2008
Meretrices crece día con día. Dicen que crecer no es sino acercarse cada vez más al fin inevitable; eso, sinceramente, nos tiene sin cuidado. Y como la noche que mientras más cerca esté del amanecer es más fría, así, con el tiempo transcurrido, llega la madurez de reconocer el exacto sitio en que nos encontramos; pero sobre todo y a pesar de lo adquirido: tener claro hacia dónde queremos llegar. Porque no nos mueve la inercia ni, acaso, la materia, lo hacen objetivos claros, constantes y a la vez permutables, a algunos de los cuales nos hemos acercado ya muy a pesar de perder algunas otras cosas en el necesario intercambio de la vida.
Como tú sabes dilecto lector de Meretrices, tú más que nadie, nuestro estandarte ha sido y seguirá siendo la cultura y su forma de apreciar los valores cotidianos, su manera de acercarnos, sensibilizarnos y hacernos un poco más humanos. Tenemos nuestra fe en ella, creemos que puede cambiar el tenor de las cosas, incluso, bajo riesgo de parecer lo que no somos, hemos visto cómo efectivamente en aquellos que han tenido algún contacto con las artes cambios se han operado. Por eso la lucha continúa a nuestra propia manera y con nuestra propia receta. El ser una revista mensual no resta el hecho de que el trabajo se realiza cada día y cada noche, y el ser una revista cultural, aún más nos llena de compromisos, sobre todo contigo.
Dos años ya y en verdad son un pretexto para darte las gracias de frente. Este mes aumentamos de 25 a 29 páginas, además de dedicar su espacio al reconocido maestro del grabado Juan Navarro. Con tu apoyo seguiremos rondando las esquinas del arte y la cultura. Pero en vías de mientras: muchas gracias por tu apoyo. Nos leeremos pronto.
Lo ha dicho
Meretrices
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11/23/2008 02:18:00 p. m.
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Etiquetas: Editorial
28 octubre 2008
Hay quienes creen que lo que vemos a diario en los noticieros, esas desgracias continuas, esa suma de tragedia más tragedia, no son más que señales del final de los tiempos; que todos los mensajes que abundan en el internet denunciando extraterrestres con carpetas amarillas en la casa blanca portando las fechas exactas para la destrucción del sistema solar y todos esos supuestos seres extra dimensionales atrapados en el centro de la tierra que nos avisan de nuestro propio holocausto son los síntomas del fin de la era cristiana. Sin embargo, deberíamos tomar en cuenta, tan sólo como un salvoconducto del sentido común, la opinión de los estudiosos de la lengua.
Los lingüistas proponen que la palabra está formada por dos planos que conviven al mismo tiempo; el plano del significado más el plano del significante, es decir, que no se realiza totalmente si no contiene la parte física más lo que ésta misma significa. Forma más contenido, para llamarlo de otra manera. Todo puede variar dependiendo de el cómo vemos el vaso, medio bueno o medio malo.
Este mes de octubre dedicamos, por muchas razones, al cómo somos capaces de percibir una sola y única cosa de muchas maneras distintas determinadas siempre por la cantidad y la calidad de información que tengamos almacenada y al alcance de nosotros en ese preciso momento. Uno de los rasgos más importantes para el buen funcionamiento de este proceso de percepción es nada menos que la capacidad de análisis; esa tan mencionada y supuestamente olvidada capacidad de analizar lo que a nuestras manos llega. Y para precisar esta capacidad de análisis, por lo menos en su forma más salvaje y rupestre, necesitamos llenarnos de una amplia cultura pues la diversidad nos acerca a un más certero elegir. Es decir, mientras más cosas tengan que ordenarse en los anaqueles de la cabeza se tiene, por fuerza y por razones de economía de espacio, que ir depurando la información y esto se traduce siempre en análisis de lo ordenado. Como para ordenar debemos clasificar los conceptos dependiendo de alguno de sus detalles al hacerlo vamos automáticamente analizando. No es lo mismo, por ejemplo, tener una sola mariposa que tener todas las especies de ellas más todas las de los escarabajos y las de los blátidos, esto nos permitiría analizar más concienzudamente a los insectos hasta volvernos en declarados conocedores en la materia.
Entonces, y partiendo de estas simples premisas, tenemos que la debida interpretación de las noticias de las diez se logra adquiriendo una capacidad de análisis suficiente que nos permita no digerir la información tal y como viene sino que la podamos espaciar con los debidos condimentos de nuestra propia cosecha, y esta capacidad de análisis se logra ordenando una cantidad suficiente de información, también conocida como cultura general; y aún más, para lograrlo se debe de aprender lo más que se pueda y una muy buena manera de hacerlo es a través de los libros.
Ya ven, entonces leer es bueno, otro punto a favor de la lectura. Bueno, en Meretrices seguimos promoviendo los buenos hábitos de la lectura. Bienvenido al número 21 de Meretrices. Espero que nos sigamos leyendo.
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Meretrices
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10/28/2008 07:17:00 p. m.
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23 septiembre 2008
Dice un viejo adagio de judíos: “No importa si eres barrendero, comerciante o banquero; lo que realmente importa es que seas el mejor de ellos”. Nada más cierto y fundamentado en una ley muy sencilla. Lo que sea que hagas tienes que hacerlo no sólo bien, sino buscando la excelencia. Cliché; pero real.
Conocemos muy buenos barrenderos, algunos de los cuales bien pudieran ser los mejores de entre el gremio. Sin embargo, hay que tener en claro que nadie nace dominando a la perfección un tema o una materia. Decía Werner Heisenberg: “Para mucha gente, un experto es alguien que sabe mucho acerca de su tema específico. Pero a esto yo objetaría que nadie puede saber mucho acerca de ningún tema. Yo preferiría dar la siguiente definición: un experto es alguien que conoce cuáles son los peores errores que pueden cometerse en el tema de su especialidad, y que sabe cómo evitarlos”. Partiendo de esta idea, la excelencia sería el resultado de un trabajo donde se evitan todos los errores antes cometidos. Desde luego esto se puede lograr, sólo hay un pequeño requisito: empezar desde cero e ir creciendo poco a poco, sin grandes saltos ni atajos y teniendo la precaución de cometer los suficientes errores que nos permitan perfeccionar la técnica.
De esto sí nos sentimos orgullosos. A poco de cumplir dos años de vida, hemos dado pocos y pequeños pasos pero muy seguros. El crecimiento ha sido lento, pero es un crecimiento que no conoce el retroceso, que nos hace sentir que llevamos la dirección correcta y produce una sensación de confianza en el trabajo realizado y por realizar.
Hoy tenemos el gusto de participarte, apreciado lector, que Meretrices ha extendido la marca geográfica de sus fronteras y ahora se distribuye de manera constante y oficial en el municipio de Ocotlán, Jalisco. El propósito inicial de hermanar la actividad cultural y artística de nuestros municipios ahora se encuentra más nutrido. Es un paso pequeño pero que nos llena de júbilo. Ahora podremos saber de manera más vigente lo que sucede en Ocotlán en materia cultural, así como allá podrán tener luz de lo que se realiza en este fragmento de la ribera de Chapala. Estaremos enterados, hermanados, participando por un bien común: el fomento a la cultura y las bellas artes.
Ningún esfuerzo es pequeño cuando se trata de alcanzar los objetivos auto-impuestos. Desde luego reconocemos que este paso se debe al apoyo que nos han brindado y la creencia ciega que algunos tuvieron y aún tienen por este proyecto que empezó en un esbozo y que ahora se encuentra en la plena etapa del crecimiento.
No sabemos hacia dónde vamos; sabemos lo que hacemos y con qué motivos y eso es suficiente. Por ahora queremos contagiarlos del gusto de esta nueva etapa de Meretrices y aprovechamos para extenderles a todos la invitación a participar de ella.
Les damos la bienvenida a nuestros hermanos de Ocotlán y agradecemos la manera en que nos han abierto las puertas.
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Meretrices
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9/23/2008 06:38:00 p. m.
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20 agosto 2008
Dentro del recorrido escultórico que uno puede hacer de ordinario por Guadalajara encontramos, como en muchas ciudades, un intrincado laberinto de arte urbano, murales, monumentos y figuras de aquellos que han forjado la historia y que por sus bronces y canteras continúan vivos entre nosotros.
¿Por qué un pueblo tiene que inmortalizar a sus hijos predilectos? ¿Por qué adentrarse en el pasado con tanto afán? Hoy la respuesta parece ser más simple que aquellas que se han dado en los intentos por resolver tal cuestión: la sociedad esculpe a esta especie de preclaros porque desafortunadamente cada vez son más pocos los que quedan vivos. Y hay que tenerlos presentes, recordar esa época en que el hombre llegaba a sitios de humanismo que en estos momentos no podemos ni imaginar, que exaltaba su alma y creía en ese ideal que aunque hoy borroso al parecer debemos revivir: la idea de nación. Y buscamos, precisamente, que esta nación no olvide que su forma y contenido deben mucho a esta raza de valientes. Hombres esclarecidos como Agustín Rivera, Mariano Escobedo, Gonzalo Curiel, Vicente Suárez, Mariano Jiménez, Valerio Trujano, Miguel Ibarra, Jacobo Gálvez o Pedro Garfias empiezan a hacer sentir sus ausencias entre nosotros.
Y es entre estos trazadores de arte monumental, entre estos forjadores de momentos históricos que encontramos en las calles, que la figura del maestro Miguel Miramontes se destaca. Tapatío de cuna, ha realizado más de trescientas esculturas en su larga e intensa trayectoria y algunas consideradas como las más importantes en la capital jaliscienses. Y no se destaca sólo por todas las figuras de nuestros héroes que han pasado por sus manos, que han sido modeladas por su genio, también es porque el mismo maestro Miramontes pertenece a esta especie de hombres, pocos, como les decía, que han forjado al país empleando su trabajo y su ingenio. Considerado como uno de los escultores vivos más importantes en México, don Miguel Miramontes es nuestro orgullo, nuestra inspiración, nuestro maestro. Lo notamos en su trabajo que podemos ver en numerosas ocasiones en Guadalajara y aquí mismo en Chapala; lo sabemos por los treinta años agotados de enseñanza en nuestra Universidad, por la incontable cantidad de alumnos a los que ha enseñado; por su calidad como ser humano; en fin, por todo lo que nos ha legado. He aquí, pues, nuestro sincero homenaje a uno de los jaliscienses más notables en la historia de la escultura mexicana.
Que por qué se interesó en este oficio, que cuáles han sido los caminos por los que ha realizado su obra, que cómo llegó a Chapala y qué lo ata con estas tierras; todo eso lo sabremos en esta edición dedicada al maestro y amigo de tantos: don Miguel Miramontes.
Bienvenidos.
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Meretrices
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8/20/2008 04:17:00 p. m.
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Etiquetas: Editorial