13 julio 2008

Editorial

En una presentación de Meretrices que realizamos el 12 del pasado mes de Junio en la Preparatoria Regional de Chapala, tuvimos un atisbo de la situación actual de la literatura y la creación literaria en el nivel bachillerato. También pudimos notar, desde luego sin cometer el error de generalizar, la actitud que tienen nuestros jóvenes ante las letras. El panorama nos dice que la cosa no ha cambiado en mucho. Para la gran mayoría, por supuesto con sus obvias salvedades, la materia de literatura no es más que otra de esas rápidas transiciones, que se deben de correr deprisa, para salvar la preparatoria y poder terminar con esa etapa de la vida. Dadas algunas influencias sociales y familiares, buscan obtener las profesiones más remunerativas, se dirigen hacia las gruesas poblaciones de médicos, licenciados, arquitectos, ingenieros y otros tantos etcéteras, que de algún modo u otro, garantizan su futuro. Desde luego que esto no es una apología del oficio de las letras, ni un llamado a que todos se conviertan en creadores, por supuesto que no, hacerlo requiere un alto grado de profesionalismo, estudio y preparación constante que nada tiene que envidiar ni presumir a las leyes o a la medicina. Es más bien el hecho de que quienes defendemos el fomento a la lectura, a la literatura, no lo hacemos por valores materiales sino más bien humanos. Es decir, leer enseña. Y enseña con los mismos mecanismos al chofer de troca de volteo que al licenciado o al doctor. Independientemente del oficio que se tenga para vivir, hay que leer, y escribir, cómo no, en la medida de lo posible.
---Hay una cosa que quiero recalcar, el vehículo de la literatura es la lengua. Y más que esto, es allí donde se observa la poética de la lengua y a través de la cual se percibe una transmisión del conocimiento de la experiencia humana, de un cúmulo de realidades enunciadas por medio de equivalencias sensibles (muy cercanas al arte). Esto no significa que la obra literaria se proponga enseñar, politizar, dogmatizar o enriquecer materialmente al lector, sino que, y aquí está lo importante del asunto, que sin tener tales objetivos los lleva a efecto, ya que fomenta la visión afectiva, creativa, imaginativa e intelectiva del hombre ante la existencia cotidiana y con esto lo dota de una creatividad latente que lo conducirá, casi sin darse cuenta, a la transformación de su conducta y sus parámetros de experiencias y expectativas ante la vida misma. Lo enriquece sin quererlo por decirlo de una manera. Porque la literatura no enseña, más bien nos permite aprender bajo nuestras propias bases, todo aquello que haya que aprender de su lectura. No más ni menos.
---De aquí la importancia de aferrarnos en fomentar el hábito de la lectura desde temprana edad. Y también acercar a nuestros hijos a esa isla tan abundante de tesoros que es la de la creación literaria. Después sabremos agradecer los resultados.
---Bienvenidos a este anacrónico mes de Julio en Meretrices.
*
Mario Z Puglisi, director de esta revista cultural, fue entrevistado el pasado sábado 12 de julio por el diario La Jornada Jalisco. Te invitamos a que la visites en: http://www.lajornadajalisco.com.mx/2008/07/12/index.php?section=cultura&article=009n1cul

1 comentario:

jose dijo...

Las letras son un explosivo, una pala que escarba para destapar lo que ya sabemos;las letras no ensenian solo es un detonador, que una vez que lo activas ya no hay paso atras, solo ahi que esperar lo inevitable. Que es ser humanidades o humano; podemos sacar lo mejor de nosotros o el lado oscuro pero eso esta en nosotros.
Saludos y felicidades por la revista, me gusta mucho.
Jose